Objetivos SMART: qué son y en qué medida benefician a tu empresa

Es evidente que una empresa tiene que perseguir unas metas determinadas si quiere conseguir buenos resultados. Esto es algo que ya va calando en las organizaciones, pero es cierto que todavía hay muchas compañías que se plantean objetivos demasiado generales. Para poner solución a este problema, te proponemos la metodología SMART.

¿Qué son los objetivos SMART?

 

Se trata de una metodología que hace referencia, con sus siglas, a cuatro características. Las metas han de ser:

– Específicas.

– Medibles.

– Alcanzables.

– Relevantes.

– En un tiempo determinado.

Como ves, de esta manera puedes llegar a plantear lo que quieres conseguir de forma mucho más concisa y clara. Vamos a verlo con un ejemplo.

Ejemplo de metodología SMART

“Quiero aumentar mi facturación”. Este puede ser un objetivo para ti. Sin embargo, ¿en cuánto quieres aumentarla? ¿cuándo? Una mejor manera de formularlo sería: “Quiero aumentar mi facturación en un 20 % durante el próximo año”.

Es mucho más específico y puede medirse de una manera muy sencilla. Además, es alcanzable, pues no sería realista querer triplicar la facturación en los próximos dos meses. También es relevante, ya que aumentará tus beneficios y está planteado en un periodo de tiempo concreto.

Además, ya ves que se ha formulado de una manera muy sencilla y clara, de modo que sea fácilmente transmisible a cualquier miembro de la empresa. En definitiva, lo que tienes que hacer antes de plantear tus metas es responder a una serie de preguntas: “¿Qué quiero conseguir exactamente? ¿En qué medida? ¿Es realista lo que estoy planteando? ¿Cuándo quiero haberlo conseguido?” Una vez contestes a estas cuestiones, el objetivo quedará formulado.

¿Qué aportan los objetivos SMART a tu empresa?

Muchas veces tendemos a pensar que la planificación estratégica nos hace perder tiempo, pues son horas que no estamos dedicando a nuestra actividad principal. Pero esto no es así, ya que no puedes conseguir unos buenos resultados si no sabes adonde te diriges.

Vamos a verlo haciendo el símil con una carrera. Puedes empezar a correr y hacerlo a un ritmo perfecto, pero si no sabes cuál es tu meta desde el principio, acabarás dando vueltas y llegando el último. Tus competidores, que sí que sabían a donde iban, llegarán antes que tú y te quitarán el premio.

De esta manera, plantear metas puede que te cueste un tiempo de dedicación, pero luego tendrás la oportunidad de dirigirte hacia ellas de una manera más directa. Piensa que todo lo que haces ha de tener un sentido y planificar es la única manera de evitar desviaciones innecesarias.

Además, la metodología SMART te permite tener muy claro qué es exactamente lo que persigues y en cuánto tiempo deberías alcanzarlo. También tendrás la oportunidad de medirlo objetivamente, de modo que sabrás si vas por el buen camino o tienes que hacer cambios.

En definitiva, los objetivos SMART tienen grandes beneficios para la planificación estratégica de tu empresa. Están mucho más claros que las metas generales y, a largo plazo, te permiten ahorrar tiempo, puesto que sabrás exactamente hacia donde has de dirigir tus esfuerzos.

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